sábado, 17 de agosto de 2013

Lejos del dogma y cerca de la aventura

Enseñanza de las ciencias

tapa — por el 13/08/2013 10:01

Melina Furman es bióloga y especialista en educación en ciencias. En este artículo reflexiona sobre las estrategias para enseñar ciencia, sus problemas actuales, y propone capacitar a los chicos en habilidades de pensamiento científico como pilar de una mirada científica del mundo

Hace unas décadas le preguntaron a Richard Feynman, brillante físico y genial docente, qué era hacer ciencia. Recordando la fábula del ciempiés, respondió que, para él, hacer ciencia era algo así como caminar, algo que un científico hace tan naturalmente que resulta difícil poder desmenuzarlo. Contaba, también, que su mirada científica del mundo se empezó a construir desde chico, en los primeros diálogos con su padre, un fabricante de uniformes que lo introdujo con sus discusiones en el maravilloso mundo de las preguntas y el pensamiento crítico.
En los últimos años vengo recorriendo el camino de buscar los mejores modos de enseñar a mirar el mundo con ojos científicos a chicos y jóvenes, tengan o no la suerte de tener papás como el de Feynman que los introduzcan en la aventura de preguntarse por qué suceden las cosas.
Cuando hablo de enseñar a mirar el mundo con ojos científicos me refiero a un enfoque particular de la enseñanza de las ciencias en el que el objetivo está puesto, fundamentalmente, en la formación de hábitos de la mente relacionados con el pensamiento científico. En la categoría de pensamiento científico incluyo una serie de capacidades cognitivas, tales como la habilidad de diseñar un experimento válido o plantearse una pregunta investigable, íntimamente relacionadas con valores o modos de abordar el mundo tales como la curiosidad y el escepticismo.
La buena noticia es que se viene hablando de este objetivo hace rato. En muchos encuentros internacionales, representantes de los distintos países suelen coincidir en que, sin una población con una cultura científica (o, en la jerga didáctica, científicamente alfabetizada) las chances de crecimiento sostenido son pocas, y cada vez menos en tanto el mundo, en una frase que ya de tan dicha suena trillada (pero no por eso es menos cierta), depende cada vez más de la capacidad de innovación de sus ciudadanos.
¿Por qué enseñar habilidades de pensamiento científico? La respuesta más sencilla es que esos hábitos de la mente son pilares sobre los cuales se construye una mirada científica del mundo. Dicho de otro modo, para saber ciencia no alcanza solamente con conocer datos, hechos o conceptos de la ciencia como la cantidad y tipo de partículas subatómicas (incluso las más nuevitas), saber al dedillo las propiedades de distintos grupos químicos o responder sin dudar el nombre de todas las moléculas de la membrana plasmática. Disponer de esos conocimientos puede ser útil, claro que sí, pero no es muy distinto a saberse los nombres de los países de Europa o conocer los autores principales de la literatura grecorromana. Saber ciencia es, convengamos, otra cosa muy distinta: implica poder plantearse una pregunta (o abordar un problema) con la sensación de que está en nuestras mentes la posibilidad de investigarlos, acudiendo a otros si hace falta, buscándoles la vuelta, sopesando evidencias y analizando críticamente si el camino que estamos recorriendo avanza en la solución o no.
La mala noticia (¿por qué nunca son solo buenas noticias?) es que, a todas luces, no estamos haciéndolo muy bien. En toda América Latina, si miramos los resultados de las evaluaciones nacionales e internacionales, aparecen datos francamente escalofriantes. Por ejemplo, los últimos informes de PISA (Programme for International Student Assessment), que evalúan los desempeños de alumnos de 15 años, muestran que altos porcentajes de estudiantes se encuentran por debajo del nivel establecido para una alfabetización científica básica. En países como Argentina, Brasil y Colombia, más de la mitad de los jóvenes no puede reconocer la variable que se mide en un experimento o diferenciar entre un modelo y el fenómeno que se modeliza. En el nivel primario, el Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo (SERCE), que evalúa a alumnos de América Latina y el Caribe, mostró que en el total de la región solamente el 11,4% de los estudiantes de sexto grado alcanzaron el nivel III de desempeño, definido por la capacidad de explicar situaciones cotidianas basadas en evidencias científicas, utilizar modelos para interpretar fenómenos del mundo natural y plantear conclusiones a partir de los resultados de actividades experimentales.
Pareciera entonces que es necesario barajar y dar de nuevo o, cuando menos, repensar muy profundamente cómo estamos abordando la enseñanza de las ciencias desde los primeros años de escuela.
Volviendo al inicio, decía que desde hace tiempo vengo recorriendo el camino de buscar los mejores modos de enseñar ciencia a la población. Y una de las cosas que más me llama la atención, y a la que no consigo acostumbrarme, es encontrar que tanto chicos como adultos, cuando oyen sobre ciencia, enseguida piensan en un tipo de abordaje de la realidad sumamente dogmático, y rara vez en la aventura del pensamiento que la ciencia supone. Para cualquier científico esta mirada de la ciencia como dogma es sumamente sorprendente, en tanto es clarísimo que, justamente, la ciencia en su espíritu más puro es un largo camino en contra del principio de autoridad. Saber ciencia, decía Richard Feynman, es tener la capacidad de dudar de los expertos. Y, sin embargo, la mirada más habitual que tiene buena parte de la sociedad sobre la ciencia va justamente en sentido contrario.
En esta línea, hace tiempo hicimos un sondeo con profesores de ciencias del nivel secundario y terciario y les preguntamos: “¿Qué significa que algo sea científico?”. Consistentemente, apareció la idea de que “algo es científico cuando es verdadero”. No en vano tantas publicidades usan la terminología científica para dar legitimidad a sus productos. Llevando el argumento a un extremo y utilizando un ejemplo del científico Marcelino Cereijido, podríamos decir que si yo afirmara que “un espíritu me reveló que la clorofila es la molécula que las plantas utilizan para capturar la luz del sol” (una idea correcta, pero cuyo origen se remonta en este caso a una evidencia sobrenatural) estaría diciendo “algo científico”. Lo sorprendente, y obviamente preocupante, es que quienes respondieron de este modo a nuestro sondeo eran profesores de ciencias, es decir, los encargados de acercar una visión de ciencia lejos del dogma y cerca de la aventura a sus propios alumnos, muchos de esos futuros docentes. Aunque muy posiblemente hubiéramos obtenido resultados parecidos consultando a la población adulta en general.
¿De dónde viene, entonces, esta mirada dogmática de la ciencia, que va en contra del mismo espíritu científico que queremos formar en la sociedad? ¿Y cómo construir una mirada social de la ciencia más cerca del pensamiento como aventura?
Indagando un poco más profundo, tenemos que remontarnos al modo en que se enseña ciencias en la escuela primaria y secundaria. En la escuela primaria, las ciencias naturales, a pesar de formar parte del programa, se enseñan poco y nada. En nuestro trabajo con escuelas de todo el país observamos una y otra vez cuadernos de clase en los que las actividades de ciencias aparecen de manera muy esporádica, con temas repetidos año a año y siempre, o casi siempre, del área de biología, a pesar de que los marcos curriculares establecen contenidos de fisicoquímica, ciencias de la Tierra o astronomía, que los chicos tienen que saber. Muy de vez en cuando, los chicos realizan una salida de campo o un experimento. ¿Para qué? En una investigación que hicimos recientemente con docentes de todo el país, los maestros respondieron que los experimentos en el aula tienen como fin que los chicos salgan “motivados” de la clase (que, convengamos, no es un objetivo menor, pero tampoco suficiente). O que se hacen para “corroborar con materiales concretos” un concepto que ya se enseñó de manera teórica. Poquísimas veces un experimento se hace con el objetivo de contestar una pregunta cuya respuesta los chicos no conozcan, y en ese camino enseñarles habilidades de pensamiento científico como las que mencionaba al principio.
A partir de estos resultados, en nuestro trabajo con docentes siempre subrayamos la diferencia entre corroborar y averiguar: corroboro algo que ya sé que es cierto (allí la mirada de la ciencia como verdad, como dogma). Por el contrario, averiguo algo que no conozco (allí la mirada de la ciencia como aventura). Entrevistando a los docentes, vemos que la enseñanza del archiconocido “método científico” (que dice basarse en corroborar o falsear una hipótesis) ha dejado huellas profundas en la formación docente. Y las sigue dejando, en tanto en el primer capítulo de tantísimos libros de texto de ciencia se sigue hablando de él, para luego dedicar los restantes capítulos a “los contenidos”, es decir, los conceptos de ciencia, descontextualizados del modo en que fueron construidos.
En el nivel secundario se ve todavía más claramente el problema que describía más arriba: en muchos colegios, la ciencia se enseña como un conjunto acabado de conocimientos, despojados del modo de producción. Naturalmente, este abordaje tiene una consecuencia directa: si no conocemos las evidencias detrás de una idea, la historia de las idas y vueltas que llevaron a ella, incluyendo muchas veces pasiones y debates acalorados, la idea aparece como un conocimiento terminado que siempre estuvo ahí, listo para ser aprendido.
Si, por el contrario, acudimos a la historia de la ciencia como eje para pensar la enseñanza, u ofrecemos oportunidades en el aula para que los alumnos vivan por sí mismos, con nuestra guía, el camino que lleva a la construcción de una idea científica, no habrá dudas de lo que significa interpretar un conjunto de datos y construir un modelo que les dé sentido, o de lo complejo que resulta acotar una pregunta para poder investigarla. Nada más lejos de un dogma, en el que la verdad viene dada de antemano. Pero, al mismo tiempo, y ahí viene el segundo desafío, nada más lejos del relativismo, para el cual cualquier idea tiene el mismo valor. Hacer participar a los alumnos del complejo y al mismo tiempo fascinante proceso de construcción de una idea científica los ayuda a entender que, para que una explicación sea válida, tiene que cumplir ciertos requisitos, como dar sentido a la evidencia existente del mejor modo posible, superando otras ideas alternativas.

Ahora bien, si coincidimos en la importancia de que los alumnos recorran un camino guiado relacionado con los modos en que los científicos responden preguntas investigables y construyen ideas, inmediatamente surge el siguiente problema: ¿cómo lograr instalar este tipo de enseñanza en la escuela real? Pensemos por un momento en docentes que nunca han participado de este camino como alumnos, ni siquiera en sus profesorados. Podemos imaginarnos, como analogía, que tenemos maestros de cocina que saben las recetas, incluyendo los ingredientes y el tiempo de cocción de muchos platos, pero jamás han cocinado ninguno. Claramente, aprender a hacer ciencia lleva un buen tiempo, de la mano de otros científicos más experimentados que van guiando a los aprendices en sus primeros pasos. Y la idea de sacar a los científicos de sus laboratorios por un rato para que ayuden a los docentes en sus clases de ciencia o de integrar a los docentes en proyectos de investigación no parecen tareas sencillas de implementar a nivel masivo (¿o tal vez valga la pena considerarlas seriamente como alternativas?). Pareceríamos estar en un callejón sin salida.
En nuestro trabajo en las escuelas hemos llegado a una solución intermedia que da buenos resultados: una combinación que implica, por un lado, poner a disposición de los docentes secuencias de clase que marquen un camino bien trazado, que ofrezcan a los alumnos la posibilidad de participar en investigaciones guiadas sobre los temas del curriculum (volviendo a la jerga didáctica, este enfoque se conoce como enseñanza por indagación). Por otro, una capacitación centrada en que los docentes recorran, en el rol de aprendices, pequeñas investigaciones que tienen puntos en común con las que se espera que ellos puedan proponerles luego a sus propios alumnos.
Volviendo a las buenas noticias, la investigación muestra que este tipo de abordaje es posible con los docentes de todas las escuelas, incluso aquellas de alto grado de vulnerabilidad educativa. Y lo que vemos en nuestras investigaciones, además de un aumento de la participación y el interés por las ciencias de parte de los alumnos, es que cuando los docentes enseñan ciencias de este modo, los chicos van aprendiendo a pensar científicamente. En un trabajo reciente, pudimos mapear las habilidades cognitivas de los alumnos antes y después del trabajo con secuencias de indagación guiada que apuntaban a la formación de habilidades de diseño experimental y análisis de datos. Nuestros resultados mostraron a las claras que, en un trabajo sostenido semanalmente durante solo ocho semanas de clase, alumnos de cuarto grado pasaron de no poder proponer experimento alguno para investigar una pregunta sobre un tema cotidiano (por ejemplo, “¿cómo averiguarías qué tipo de pintura funciona mejor para que no se oxide la bicicleta?”) para, al final de la intervención, ser capaces de diseñar experimentos sobre preguntas nuevas en los que comparaban grupos experimentales en relación a una variable, anticipaban distintos resultados posibles y generaban explicaciones a partir de los datos obtenidos.
Claramente, una enseñanza que apunte a la formación del pensamiento científico es posible desde los primeros grados de escuela, siempre y cuando no se trate de una experiencia aislada, sino que forme parte de un recorrido más amplio que abarque toda la escolaridad básica.
Lo interesante es que no estamos a ciegas: bastante se sabe acerca de qué tipo de actividades generan aprendizajes más robustos en los alumnos, y qué estrategias de formación dan mejores resultados a la hora de que los maestros y profesores incorporen nuevas metodologías de trabajo. También resulta alentador ver que los docentes disfrutan de incorporar nuevas maneras de enseñar porque empiezan a ver muy rápidamente cómo los chicos participan más y mejor en la clase, a veces incluso de modos sorprendentes.
El gran desafío que tenemos ante nosotros es lograr cumplir con este objetivo a gran escala, pensando en el sistema educativo como un todo. Nos toca dar el salto de recuperar los aprendizajes que surgen de la implementación de programas piloto y repensarlos para convertirlos en políticas públicas, para que cuando uno le pregunte a un abogado, un verdulero o un deportista qué es la ciencia y para qué sirve, aparezca algún ingrediente de la aventura, en lugar del dogma. Y para que la ciencia pase a empapar la mirada de todos los ciudadanos, que nos permita entender para qué nos sirve tener ciencia en una sociedad que quiere pensar en sus propios problemas y, por qué no, para que pase a ser un componente inherente de cómo abordamos el mundo, casi tanto como poner primero un pie adelante, después el otro, y salir caminando hacia nuevos paisajes.

sábado, 10 de agosto de 2013

sábado, 27 de julio de 2013

TALLER DE AIRE



Hola a todos!!!!! con todo lo que se hizo sobre el aire armé una especie de muro virtual con una aplicacion llamada Padlet, que me paso Claudia,  que es muy fácil de usar solo se tienen que registrar y luego explorarla y comenzar a hacer la de uds. Les dejo la del aire

http://padlet.com/wall/k2p7t1cnvf
besos
gra

martes, 11 de junio de 2013

Un físico y su hijo de 14 años consiguen hacerse invisibles

El experimento sólo ha costado 150 dólares; el invento es capaz de ocultar objetos grandes en todo tipo de espectro óptico

 CIUDAD DE MÉXICO, 11 de junio.- El científico de la Universidad de Rochester (Estados Unidos), John Howell, y su hijo de 14 años, Benjamin, crearon una capa de invisibilidad que es capaz de ocultar objetos grandes en todo tipo de espectro óptico.
El autor ha destacado, además, que se trata de un dispositivo de "bajo costo" y "muy sencillo", pero que funciona de forma "sorprendentemente eficaz", según reportó el diario El País.
Hasta ahora, los estudios realizados solo lograban esconder objetos de pequeños tamaños para algunas frecuencias. El sistema ideado por la familia Howell, cuyo trabajo ha sido publicado en Arxiv, consta de tres dispositivos. El primero, de plexiglás y con cubos de agua en forma de L. El segundo utiliza cuatro lentes para conseguir un camuflaje óptico, y el último emplea un conjunto de espejos, un sistema que utilizan los magos en sus trucos. Según ha explicado el investigador, todos estos materiales fueron obtenidos en tiendas baratas y el presupuesto total del experimento ha sido de 150 dólares. Ahora podría reproducirse a gran escala.
Con estos mecanismos se logra "doblar" la luz en un determinado espacio y ocultar un objeto. No obstante, este logro también tiene "algunas limitaciones", como ha reconocido el propio Howel, quien ha apuntado que "el punto débil de esta tecnología es que solo funciona en una dirección, o asumiendo que el observador no se moverá de su lugar". Aun así, cuenta con más ventajas que otros sistemas presentados con anterioridad por otros científicos.

 

domingo, 2 de junio de 2013

BEP AGUA DE CAL


Hola!!!! ya está subido el bep de Marcela Gutierrez sobre el agua de cal para el reconocimiento del CO2.
Para visualizarlo o bajarlo hagan clic acá
http://www.mediafire.com/?hd5h3k83i1fqphj
saludos
gra

DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE

Para ir al sitio de educ.ar http://www.educ.ar/sitios/educar/recursos/?seccion=efemerides&referente=docentes hay material para trabajar con los chicos sobre el día mundial del medio ambiente que está muy bueno.
saludos
gra

domingo, 19 de mayo de 2013

ENSEÑANZA POR DIVULGACIÓN

Cynthia me paso este artículo sobre la enseñanza de las ciencias por indagación y se los comparto
http://www.mediafire.com/view/?5dfa1eiidz6fo8e
gracias Cynthia
beso
gra

CÓMO ESCRIBIR UN ARTÍCULO DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA



Por si alguno le interesa escribir un artículo, esta publicación explica el cómo
http://www.mediafire.com/view/?d8x78sxe4xwxf1h
beso
gra

Día del Medio Ambiente en las escuelas - 5 de junio

Para celebrar el 5 de junio el Día Mundial del Medio Ambiente, desde Vida Silvestre queremos invitar a las escuelas de todo el país a realizar acciones que buscan vincular a los alumnos con un espacio verde de su ciudad.
El Día Mundial del Medio Ambiente -5 de junio- fue establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1972 y marcó un punto de inflexión en el desarrollo de la política internacional con respecto a la problemática ambiental. Esta fecha es una excelente oportunidad para que las escuelas se sumen a esta iniciativa internacional involucrándose en acciones de acercamiento a la naturaleza que las rodea.

Por ese motivo, les proponemos a todos las escuelas y docentes del país festejar el Día del Medio Ambiente realizando acciones de concientización vinculadas a la educación con sus alumnos, utilizando las actividades y material descargables que proponemos a continuación:
  • Actividades sobre avistaje de aves.
  • Actividades de cuidado del espacio verde público (plaza del pueblo, patio de la escuela, etc.): recolección y clasificación de residuos.
  • Actividades para trabajar mitos, leyendas y canciones sobre la naturaleza.
  • Actividades de relevamiento de flora y fauna del lugar.
  • Actividades para aprender a plantar y cuidar árboles nativos.
  • Concurso de afiches publicitarios de concientización.
  • Confección de un guión de radio para sensibilización ambiental.

Todas las actividades incluyen consignas pedagógicas y guías para los docentes que quieran realizarlas. Podés acceder al material haciendo click aquí

No te olvides de enviarnos tus fotos de las actividades que realizaron en tu escuela para celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente. Escribinos a soledad.moreno@vidasilvestre.org.ar o subilas a Facebook y etiquetá a Vida Silvestre www.facebook.com/VidaSilvestre
Otra info
-dia del medio ambiente en la escuela aqui
-caja educativa "educacion ambiental en la ciudad" aqui
-capacitacion docente aqui

Presentamos el Ciclo “Educación Ambiental en la Escuela”

Fundación Vida Silvestre, el programa Escuelas Verdes del Ministerio de Educación de la ciudad de Buenos Aires y la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés, presentaron el Ciclo de Capacitaciones “Educación Ambiental en la Escuela”, destinado a escuelas primarias y secundarias de gestión estatal de la Ciudad de Buenos Aires.

Los principales objetivos de este ciclo son:
  • Facilitar el desarrollo de la Educación para la Sustentabilidad en las escuelas a través de la inclusión del correlato ambiental.
  • Promover la realización de proyectos ambientales transversales en la escuela.
  • Trabajar en conjunto con las escuelas para construir conocimiento de manera colectiva a través de la retroalimentación.

La primera jornada, la de lanzamiento del proyecto, estuvo dirigida a directores de escuelas, y estuvo a cargo del Lic. Diego Moreno, Director General de Vida Silvestre, Ing. Carlos Gentile, Responsable de Escuelas Verdes, y Phd. Jason Beech, Director de la Escuela de Educación de UdeSA. En tanto que las presentaciones del proyecto estuvieron a cargo del Lic. Juan Manuel Ojea Quintana, Coordinador de Educación Ambiental de Vida Silvestre, Mg. Damián Indij y la Lic. Damasia Ezcurra.

“Desde Vida Silvestre estamos convenidos de que el medio ambiente y la educación están íntimamente relacionados. Educar para y por la naturaleza es una tarea que muchos docentes ya están llevando adelante. El desafío está en articular esfuerzos para que cada vez sean más las escuelas que eduquen en valores como la conservación, el respeto por el planeta y la responsabilidad en el uso de los recursos y servicios que éste nos brinda”, dijo Juan Manuel Ojea Quintana. “Celebramos la oportunidad de trabajar juntos: un organismo oficial, una universidad privada, una ONG y escuelas. Todos articulando por un mismo objetivo”, agregó.

El proyecto consta de tres etapas:
  • Ciclo de capacitaciones
  • Jornadas de Seguimiento dirigidas a docentes de incial, primaria y secundaria
  • Evento de cierre

Ciclo de capacitaciones
El primer encuentro estuvo orientado a los directores de las escuelas. Luego se seleccionarán a 2 docentes por escuela para que asistan al resto de las capacitaciones y lideren los proyectos educativos. Dichos docentes participarán de otras 3 jornadas donde se los guiará para que realicen el proyecto educativo ambiental. A su vez, se llevará a cabo un último encuentro, donde estarán presentes todos los directores y docentes participantes de las capacitaciones.

Seguimiento
Una vez terminado el ciclo, los docentes seguirán trabajando en sus proyectos para lo que se prevén acciones de seguimiento. Se utilizará una plataforma virtual como medio de interactividad para el intercambio entre los docentes. Se visitarán las escuelas para asesorarlas y acompañarlas, deberán entregar el proyecto educativo ambiental por escrito y se realizará una devolución a cada escuela con sugerencias de mejora.

Evento de cierre
Se realizará un evento de cierre donde las escuelas podrán intercambiar sus proyectos y celebrar sus logros. A su vez, se editará un libro de Escuelas Verdes compartiendo los proyectos educativos presentados por todas las escuelas participantes del ciclo de capacitaciones. Se entregarán certificados como reconocimiento a las Escuelas Verdes participantes.

+info en www.vidasilvestre.org.ar/

miércoles, 8 de mayo de 2013

BEP FLOTACIÓN ¿POR QUÉ FLOTAN LOS CUERPOS?


Este Bep es de Alberto Fuentes y para descargarlo ir a http://www.mediafire.com/view/?edoam99j4ocfu3r
Otro trabajo sobre este tema pero realizado por Sandra Di Marco lo pueden encontrar en http://www.mediafire.com/view/?46lw25a1rxhab48 
besos
gra

BEP SOBRE EQUILIBRIO

Este Bep es sobre equilibrio y las autoras son Ana Narvaja y Constanza Rossi.
Para ir al sitio donde lo pueden bajar   http://www.mediafire.com/view/?ngga1q2u2syjs9m
abrazo
gra


martes, 7 de mayo de 2013

LA ENSEÑANZA DE LA CIENCIA POR INDAGACIÓN


En este artículo para docentes de primer ciclo Melina Furman cuenta sobre la metodología por indagación en la enseñanza de las ciencias y me pareció bueno subirlo para conocer un poco más sobre esta metodología.
http://www.ebicentenario.org.ar/ebooks/CN_docentes_tercero/files/assets/basic-html/page11.html
saludos
gra

BEP EL CALOR SU TRASMISIÓN Y SU CONSERVACIÓN




Este Bep fue realizado por Sandra y Patricia. Para ir al sitio donde descargarlo
http://www.mediafire.com/view/?07sivuvik12uk7t
beso
gra

BEP LOS MATERIALES Y EL CALOR



Hola a todos!!!! De a poco voy a ir subiendo los Bep que tenemos terminados al blog.
Este es de Diana y los contenidos trabajados son: Los materiales y la interacción con el calor.

http://www.mediafire.com/view/?2clcpf148ck8hzh
saludos.
gra