La educación es uno de los medios a través de los cuales las sociedades pueden reorientar el desarrollo económico, científico, tecnológico, político y humano. En particular Delors (1996) señala que “la educación constituye un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia” (p. 7).
Igualmente estudios realizados por el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, 2003) consideran que existe un alto índice de fracaso escolar en el área de matemática, siendo muchos los estudiantes que generan actitudes negativas hacia la materia, manifestando a veces aversión y hasta rechazo por esta disciplina, en este sentido es posible observar como cada vez más investigadores en el área de matemática consideran el aspecto emocional relevante dentro de ésta área. Sin embargo Narváez (2014) considera que “la explicación de las actitudes negativas y bajo rendimiento es mucho más complicada” (p.1)